Vinos que hablan español

Pedro Abad López

 

¿Qué sería de la humanidad sin el vino? Desde tiempos inmemoriales, esta bebida ha influenciado y perfilado la historia de la civilización. Religiones y manifestaciones artísticas han sido marcadas por su presencia. Babilonia, Persia, Egipto y Mesopotamia disfrutaron de la gracia de la uva. Los griegos y romanos honraban a Dionisio y a Baco, deidades del vino. Grandes celebraciones se llevan a cabo en su honor. Se dice que Aristóteles y Platón lo aprovechaban en grandes cantidades y que su elocuencia y retórica se derivaba de su ingesta.

Fueron los Romanos quienes llevaron la producción del vino a nivel de un negocio internacional. En un seminario de vinos en Florencia, conocí a una sommelier, cuya familia está encargada de proteger y conservar esas históricas cepas. Cultivan esas uvas de milenios pasados y hacen el mismo vino que tomaban los romanos. En confianza, me dijo que ese vino no era nada bueno.

El imperio romano ayudó que la bebida se diera a conocer en toda Europa. De ahí, se dio la expansión a las cuatro esquinas del mundo. La viticultura floreció y embriago los paladares de la humanidad.

En América Latina, las cepas españolas y francesas dieron origen a  – Malbec de la Argentina y a Carménère de Chile – que han aportado la gloria a su respectivo país y la fama al mundo vinícola. Pienso que el vino es como un embajador, un mensajero que lleva la noticia de la sofisticación, arte y cultura de cada país.

Como no gozar de un vino de mesa argentina como lo es Trapiche o un vino robusto y elegante como lo es Kaiken Kai Malbec, Vintage 2007. O que tal un vino chileno de mesa afrutado y vigoroso como un Santa Carolina Carménère, o un vino sofisticado e intenso y cremoso como un Errazuriz Kai Carménère, Vintage 2013.

Hoy en día estamos escuchando los primeros píos de un nuevo nido: México. Los vinos mexicanos se están posicionando en el mundo vinícola, a pesar de que los viñedos mexicanos no tienen aún la fama y el reconocimiento en el escenario del mundo vinícola. Aún así los valientes pioneros de la vinicultura de México merecen nuestra admiración y apoyo. Paso a paso, año a año, uva a uva, están mejorando el producto. He probado unos vinos mexicanos bastante aceptables y eso me da esperanza. Se puede encontrar solo un vino mexicano, y no en display, en LCBO. Es un Petit Sirah noble y afrutado #983742. Es bueno saber que el mundo vinícola habla español.

 

 

What would humanity be like without wine? Since immemorial times, this drink has influenced and shaped the history of civilization. Religions and artistic manifestations have been marked by their presence. Babylon, Persia, Egypt and Mesopotamia enjoyed the grace of the grape. The Greeks and Romans honoured Dionysus and Bacchus, deities of wine. Great celebrations are held in its honour. It is said that Aristotle and Plato took advantage of it in large quantities and that their eloquence and rhetoric derived from its ingestion.

It was the Romans who brought the production of wine to the level of an international business. At a wine seminar in Florence, I met a sommelier, whose family is in charge of protecting and conserving these historical strains. They grow those grapes from past millennia and make the same wine that the Romans took. In confidence, he told me that wine was not as good as you would think.

The Roman Empire helped to make the drink known throughout Europe. From there, there was expansion to the four corners of the world. Viticulture flourished and intoxicated the palates of humanity.

In Latin America, the Spanish and French strains gave rise to – Malbec from Argentina and Carménère from Chile – which have brought glory to their respective countries and fame to the wine world. I think that wine is like an ambassador, a messenger who carries the news of the sophistication, art and culture of each country.

Enjoying an Argentine table wine like Trapiche or a robust and elegant wine like Kaiken Kai Malbec, Vintage 2007. Or how about a Chilean table wine with a fruity and vigorous finish like a Santa Carolina Carménère, or a sophisticated intense and creamy wine like a Errazuriz Kai Carménère, Vintage 2013.

Nowadays we are listening to the first chirps coming out of a new nest: Mexico. Mexican wines are positioning themselves in the wine world, despite the fact that Mexican vineyards do not have the fame and recognition on the wine world stage yet. Even so, the brave pioneers of Mexico’s winemaking deserve our admiration and support. Step by step, year by year, grape by grape, the product is improving. I have tried quite acceptable Mexican wines and that gives me hope. You can find only one Mexican wine, and not on display, at LCBO. It is a noble and fruity Petit Sirah #983742. It’s good to know that the wine world speaks Spanish.

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