Técnicas para reducir el estrés

Por Ariel G Blau

Esta es la primera parte de una serie en la que compartiré técnicas prácticas para reducir el estrés que he empleado como psicoterapeuta. Siempre estoy buscando prácticas que ayuden a las personas estresadas con las que trabajo a diario. Estas sugerencias no pretenden ser un asesoramiento profesional individualizado, por supuesto, así que por favor consulta con tus proveedores de salud. Uno de los primeros pasos en nuestro camino hacia la reducción del estrés es darnos cuenta en qué condición estamos.

 

Uno deber poder notar cuándo se encuentra en un estado de estrés y cuándo no, para entonces poder regresar a nuestro estado básico de relajación y calma. Por suerte, ése estado naturalmente relajado y tranquilo es algo que la mayoría de las personas disfrutamos durante nuestros primeros minutos de vigilia.

Desafortunadamente, en la cultura dinámica de la vida contemporánea, esas sensaciones de claridad y relajación, típicas de ese estado de ánimo tranquilo desaparecen sutilmente antes de que uno pueda notarlas. Es muy difícil volver a un estado normal básico si uno no lo puede reconocer. ¿Cómo puedes entrenarte para reconocerlo? Hay técnicas fáciles y prácticas!

Lo más efectivo es muy sencillo. Debes comenzar cada día tomándote unos minutos, inmediatamente después de despertarte, para disfrutar de los sentimientos de amplitud mental y relajación muscular. Durante esos pocos minutos iniciales, puedes enfocarte simplemente en notar las sensaciones de tu cuerpo, sin cambiar nada. También puedes hacer una práctica de atención plena (mindfulness) de un par de minutos, centrándote en las sensaciones de tu respiración y retornando a prestar atención a tu respiración cuando notes que te distraes.

Una vez que hagas esto por unos días, lo más probable es que te des cuenta que tienes la costumbre de ponerte tenso/a de inmediato. Notar este cambio es la señal más positiva de que estás prestando atención con éxito. Éste es el primer nivel de concientización que necesitas tener, para poder iniciar el cambio. Si tienes una familia o pareja que manejar, programa tu alarma unos minutos antes de lo que normalmente lo haces, para que puedas disfrutar de la experiencia de este momento en paz. Sólo un par de minutos pueden ganarte algo de espacio mental, antes de comenzar la rutina de preocuparse y tener que manejar a otro/as  (o a sí misma/o). Ya verás los beneficios! El mes próximo compartiré lo que puedes hacer para volver al estado natural de tranquilidad y calma. Cuídate!

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