ROMPIENDO EL HÁBITO: CÓMO MANEJAS LAS MICROAGRESIONES EN EL LUGAR DE TRABAJO

ANA SOFIA BARROWS

Las microagresiones son mensajes sutiles y despectivos que, en muchas ocasiones, provienen de estereotipos basados en las características físicas de un individuo o grupo de individuos. Desafortunadamente, las microagresiones vienen en todas las formas y tamaños, y el problema más significativo es que no son intencionales, a veces incluso “graciosas”, y están principalmente dirigidas a miembros de diferentes grupos minoritarios. Como mujer e inmigrante, a menudo he escuchado comentarios negativos sobre mi origen mexicano y mi género. Estos han sido presentados como bromas o comentarios sutiles, y han venido de amigos, compañeros de trabajo y conocidos. Empecé a experimentarlos desde que me mudé a Canadá, y pensé que era normal que la gente se comportara de esa manera y que tener que aguantar microagresiones era parte de ser inmigrante. No hace mucho tiempo estuve en una situación que me hizo sentir mucho más incómoda y me alentó a expresar mis preocupaciones sobre este tipo de comportamientos. Una persona me pidió que la ayudara a llevar algunas cosas a otro edificio. Cuando acepté hacerlo, ella respondió bromeando que yo sería su “mula mexicana”. Me reí nerviosamente, aunque estaba furiosa y avergonzada, y me di cuenta de que estos comportamientos existen en todas partes, incluso en los lugares de trabajo. Para erradicar las microagresiones en los lugares de trabajo, debemos de identificarlas y estar conscientes de ellas, reconocerlas y comprender el daño que causan, por ejemplo, el menor rendimiento de las personas afectadas, la disminución de la participación y la comunicación entre los empleados y miembros de la administración, y la mala imagen del entorno de trabajo. Personalmente, he descubierto que los tipos más difíciles de eliminar son los pequeños insultos que se presentan en forma de chistes que (comúnmente) agreden el manejo del idioma, como burlarse de mala pronunciación de palabras; las habilidades físicas, el género, la edad y la raza de las personas. La lucha contra las microagresiones debe ser una batalla continua, y debemos elevar nuestras voces cuando las vemos ocurrir, incluso si están dirigidas a nosotros mismos. Necesitamos dar un paso al frente, tomar medidas y responsabilizar a las personas para que fomenten lugares de trabajo más inclusivos para todos.

 

Microaggressions are subtle derogatory messages, which on many occasions come from stereotyping based on the physical characteristics of an individual or group of individuals. Microaggressions come in all shapes and sizes, and the most significant problem with these is that they are unintentional, sometimes even “funny”, and are mostly directed at members of different minority groups. As a woman and an immigrant, I have often heard negative comments about my Mexican background and my gender. These have been presented as jokes or subtle comments, and have come from friends, co-workers, and acquaintances. I started to experience these since I moved to Canada, and I thought that it was normal for people to behave that way and that having to put up with microaggressions was just part of being an immigrant. Not too long ago I experienced a situation that made me significantly more uncomfortable and encouraged me to voice my concerns about these type of behaviours. A person asked me to help her carry some things to another building. When I agreed to do so, this person responded by joking that I would be her “Mexican mule”. I laughed nervously, even though I was furious and embarrassed, and I realized that these behaviours exist everywhere, including workplaces. In order to eradicate microaggressions in the workplace, we have to be aware of them and start calling them out. We need to recognize them and understand the harm they cause, such as the reduced performance of the individuals affected, decreased engagement and communication between employees and management, and a poorer image of the work environment as a whole. I have personally found that the hardest types to eliminate are the microinsults that come in the form of jokes which (commonly) target language abilities, such as making fun of mispronunciations, as well as physical abilities, gender, age, and race. Combating microaggressions needs to be a continuous battle, and we should raise our voices when we see them occur, even if they are targeted at ourselves. We need to step forward, take action, and hold people accountable to foster more inclusive workplaces.

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