Reseña de La magia del orden de Marie Kondo

Por: Maria “La Editora”.

Hace unos meses tuve la oportunidad de tomar una clase de japonés en la Universidad de Mc Master, con la profesora Michiyo Uchida, aprendí que por ejemplo: “¿Cómo estás?” se dice “Hajimemashite”, que “Maria desu” significa: “Yo soy Maria” y que “Mucho gusto en conocerte” sería “Doozo yoroshiku”.

Además de eso, la profesora nos comentó que la mejor forma de aprender cualquier idioma es acercarnos a él, a través de recursos como la música, los programas de televisión o los libros de moda de la lengua a la cual se quiere acceder, en este caso el japonés.

Como muestra de ello, nos presentó el libro: The life changing magic of tidying up que en español sería algo así como El cambio de vida a través de la magia del orden y que Aguilar ha traducido como: La magia del orden, en su edición en español.

Cuando la profesora mencionó el título en inglés con su acento oriental, lo primero que me vino a la cabeza, es que yo no estaba entendiendo bien lo que había dicho, pensé entre mí – no, no es posible lo que acabo de escuchar-, -también pensé ¿pero quién escribe sobre semejante trivialidad?-; incluso recuerdo haberme parado como resorte y caminar hasta el escritorio, porque en serio, esto que acababa de escuchar, no podía ser posible. Acto seguido le pedí su libro prestado y lo que resto de la clase, ya no le preste atención y me dedique exclusivamente, a revisar el contenido propuesto por semejante gurú oriental.

Días después, como coincidencia y como si el libro me estuviera persiguiendo, el texto llego a mis manos en forma de regalo, casualidad o no, pensé, si el libro está traducido a más de treinta idiomas, lleva poco menos de cinco millones vendidos a nivel mundial, record escandaloso, tratándose de un Non fiction book, dije: pues nada a leerlo, que como sea mal no me hará, eso es seguro.

La autora de modo simple, contundente y desde una perspectiva espiritual, casi mística, a través de su método KonMarie plantea que el entorno físico que nos rodea influye en nuestras vidas, en nuestra energía. Todo lo que esta desordenado, desbordado, acumulado, que pareciera venirse encima de nosotros, cada vez que abrimos un closet o el cajón de un mueble, son equiparables a esas emociones contenidas, a esas relaciones personales o laborales, a esas dinámicas de trabajo o estilos de vida que parecen no fluir con armonía, que resultan un tanto caóticos.

Marie Kondo piensa que si pones tu casa en orden, tu vida, tu pasado, tus asuntos personales y profesionales, se pondrán en orden también, como por arte de magia, para lograr esto, lo más importante es determinar que se necesita y que no; descartar lo inútil, lo superfluo es fundamental, solo hay que quedarnos con las cosas que queremos atesorar porque nos hacen felices, el resto debemos desecharlo. De manera que al final, estaremos rodeados de los objetos que realmente queremos y es entonces que de ese modo, comenzará a cambiar nuestra vibra, nuestra energía, nuestra actitud frente a la vida. Ella establece una relación casi mística con cada uno de los objetos que poseemos, algo así como una espiritualidad Zen, ella sugiere colocar la mano en cada objeto y si te sientes feliz con lo que te provocan, con lo que te transmiten, pues entonces los conservas, si no es así, los desechas. Una vez que se ha determinado con que nos quedaremos, se procede a guardarlos.

Pero no se trata de guardar a lo loco, deberemos regirnos por tres principios fundamentales, los objetos que se acomodan, deberán estar visibles, accesibles y fáciles de guardar cada vez que se han utilizado y una cosa más, la organización debe hacerse de tajo, de golpe y no de poco a poco, porque sólo de este modo la energía fluirá abruptamente y se dará paso a nuevos cambios positivos, a cosas nuevas.

Aplicando este método a nuestra vida personal, a nuestro interior, habría entonces que deshacernos también de todo lo que nos causa malestar, de lo que no nos gusta, de lo que nos llena de negatividad y solo conservar los pensamientos, las emociones y las personas que nos provocan alegria, y aprender del mismo modo, a darles un lugar especial, acomodándolos, de tal forma, que tenerlos cerca, ayude a cambiar nuestra energía. Cada uno de nosotros seríamos entonces como un mueble hermoso, el cual, solo debe guardar en sus gavetas los pensamientos, las emociones y las personas que le inspiran cosas positivas. En resumen, debemos guardar sólo lo que nos proporciona seguridad, alegria y armonía, de tal modo que siempre mantengamos la ilusión de vivir.

Equivocada o no, su visión del mundo me parece que aún con todos los inconvenientes y fallas que podamos encontrar en este método de organización, hay una cierta lógica evidente en su filosofía de vida y que por supuesto van más allá, del solo hecho de limpiar y organizar nuestra casa.

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