En un esfuerzo por mitigar la propagación del virus, el primer ministro Justin Trudeau anunció nuevas medidas en la frontera canadiense para los pasajeros internacionales.

Todos los viajeros que aterrizan en el país desde un destino internacional, incluso los residentes canadienses, pronto estarán sujetos a realizarse una prueba COVID-19 en el aeropuerto.

Asimismo, mientras esperan sus resultados, los viajeros deberán ponerse en cuarentena en un hotel, lo cual podría costar hasta $2,000 dólares.

Si su resultado es negativo, serán libres de irse a casa para aislarse durante 14 días.

A quienes den positivo en la prueba, no se les permitirá regresar a casa y se verán obligados a refugiarse en una instalación gubernamental designada para evitar una mayor propagación.

Aparentemente, esto se debe en parte al hecho de que aproximadamente el 25 por ciento de los viajeros entrantes no se ponen en cuarentena adecuadamente a su llegada.

Trudeau también anunció que la prueba negativa de COVID-19 requerida para abordar un vuelo a Canadá, ahora también se extenderá a quienes crucen al país por tierra.

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