No es lo que dices, sino como lo dices

Por: Mauricio Merino

Español

Sin duda, como inmigrantes vivimos experiencias que nos sonrojan pero tiempo después al recordarlas nos hacen reír. El aprendizaje del idioma y su correcto uso y pronunciación son importantes para interactuar con el resto de las personas en esta sociedad multicultural. Sin embargo, mientras lo dominamos a través de practicarlo todos los días, nos enfrentamos a momentos embarazosos que nos pueden meter en más de algún apuro. Aquí les dejaré solo un par de anécdotas

El olor de una sonrisa

Un día fui con unos compañeros canadienses a un restaurant. Durante la conversación había preguntas, respuestas, bromas (Yo tratando de entender todas y  un tanto nervioso-ansioso por ordenar mis ideas, cuando fuese mi turno.) No sé como nos saltamos de un tema a otro pero hasta el día de hoy recuerdo la cara de todos a mi alrededor cuando alguien me preguntó que me gustaba o me atraía de una persona. Algunos rieron, otros simplemente quedaron mudos y el más cercano repitió mi respuesta, dándome a entender que ya había metido la pata!. Yo dije que me fijaba y me gustaba el “smell” de las personas cuando en realidad mi intención fue decir “smile.” La pronunciación de estas palabras es muy similar pero se puede prestar a malos entendidos si eres un hispano entre anglos.

¿Dónde era el masaje?

La siguiente experiencia me fue contada por un amigo. En una ocasión durante una fiesta por un matrimonio, para su incomodidad lingüística fue sentado en una mesa en donde solo él hablaba español. Esto no debiera ser problema, si es que manejas el idioma o ya tienes tiempo en el país ( pero no era su caso.) La cena había pasado bien, entre copas, y comida, todo iba más relajado de lo que había imaginado. Sin embargo, cuando llegó el postre, la conversación ya se había transformado en datos para una vida saludable, tipos de baile, atuendos y, por supuesto, problemas cotidianos que afectan nuestras vidas. Mi amigo comenzó a hablar de un dolor que aquejaba sus “fingers,” refiriéndose a los dedos de sus pies. Sin embargo, una de las invitadas tomó sus manos y le comenzó a dar un mini-masaje de alivio. Se percató que algo andaba mal en su relato. En su mente pasaba: “Y ahora por qué me masajea las manos si yo estoy hablando de mis dedos de los pies?” La dejó continuar y hasta agradeció sus consejos. Más tarde descubrió que dedos de los pies en inglés es “toes” no “fingers” a pesar de significar lo mismo, llevan nombres diferentes.

Consejo

Practica el inglés lo más que puedas y si ya lo sabes, apoya a los que lo están aprendiendo. Cuando un idioma no es nuestra primera lengua, tanto principiantes como avanzados debemos estar atentos a lo que decimos, cómo o qué queremos decir. Una “s” al final de una palabra puede cambiar totalmente el significado. Nos hará sonrojar pero, a la larga, también nos hará reír!

English

Undoubtedly, as immigrants we live experiences that make us blush but later on, when we remember them, they make us laugh. Learning a language and its correct use and pronunciation are important to interact with everyone in this multicultural society. However, while we master it through practicing it everyday, we face embarrassing moments that can get us in trouble. Here I will tell you just a couple of funny experiences.

The smell of a smile

One day I went with some Canadian friends to a restaurant. During the conversation there were questions, answers, jokes (I tried to understand them all and a bit nervous and eager to order my ideas.) I do not know how we skipped from one topic to another but to this day, I remember everyone’s face when someone asked me what I liked or what attracted me to another person. Some laughed, others simply were mute and the closest one repeated my answer, making me understand that I had already screwed up! I said that I liked the “smell” of people when in fact my intention was to say “smile.” The pronunciation of these words is very similar but you can be misunderstood if you are a Hispanic among Anglos.

Where was the massage?

This happened to a friend of mine. On one occasion during a wedding party, he was seated at a table where he was the only one who spoke Spanish. This should not be a problem, if you have good language skills or you have been living in Canada for a while (but it was not the case). Dinner had gone well, between drinks, and food, everything was more relaxed than he had imagined. However, when the dessert arrived, the conversation had already veered off into healthy life, dance moves, attire and, of course, everyday problems that affect our lives. My friend started talking about a pain that affected his “fingers,” instead of referring to his toes. However, one of the guests took her hands and started giving him a mini-express massage for relief. He noticed that something was wrong in his story. In his mind he thought: “And now why do you massage my hands if I’m talking about my feet?” He let her continue and even appreciated her advice. Later he discovered that in English the digits in our feet are called “toes” not “fingers” despite meaning something similar, they have different names.

Advice

Practice English as much as you can and if you already know it, support those who are learning. When a language is not our first language, both beginners and advanced learners must always be attentive to what we say, how or what we want to say, an “s” at the end of a word can change the meaning completely. It will make us blush but in the long run we can have a good laugh!

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