Moonlight, rompiendo los estereotipos

Por: Xphilo Liranzo.

Fui de los que evitó ver este film durante semanas creyendo que era otra película más de la agenda norteamericana, unas de esas cuyo principal “atributo” es el de consensuar con las minorías. Tamaña sorpresa me llevé cuando finalmente me decidí a verla. Encontré una obra que rompe con todos los estereotipos y que posee una autenticidad extraordinaria. Moonlight me resultó prácticamente inmejorable en todos los sentidos. Sin embargo, en este escrito me limitaré a la parte del mensaje interpretado del film, pero debo resaltar que la estética en la obra está al mismo nivel de sutileza y profundidad que su guión y concepto dramático. Lo mismo señalo de su puesta en escena, las actuaciones, la fotografía, la música y el montaje, todos estos elementos empalman en esta formidable pieza de cine, sirven de mecanismo para transmitir su esencia.

Su esencia

Más allá de los temas, el contexto y las circunstancias que aborda esta película, como por ejemplo, la marginación racial, económica y social, la drogadicción y la homosexualidad, elementos narrativos que a menudo constituyen la “razón” de ser de una obra, el mensaje y la esencia de Moonlight van mucho más al fondo de esas capas que incitan al morbo. Va incluso más hondo de la condición de “desadaptado” que tiene el personaje principal de la película llamado Chiron, joven muy introvertido y sensible a quien se le dificulta encontrar un espacio en el mundo.

Para tratar de interpretar del film, primero hay que señalar que este no es un trabajo que se puede analizar con una lógica estricta ni con una secuencia narrativa detallada, porque se trata más bien de una obra poética que se esmera en resaltar las emociones y la evolución de la psique de Chiron, por medio de un simbolismo lírico y visual. La película es muy coherente y enfática en este sentido; resta importancia en la descripción de los detalles, no busca ser precisa en cuanto al tiempo ni al hilo narrativo, busca sumergir al espectador en su despliegue de poesía y el discurso de su esencia, lo cual logra de manera rotunda.

Moonlight presenta tres etapas, en periodos diferentes de la vida de Chiron, cada una con un actor distinto, los cuales se ven adrede “diferentes” pero por medio de sus gestos y sobre todo, de sus respectivas miradas, comunican las cualidades más intrínsecas e inmutables del personaje. En cada periodo presentado surgen acontecimientos de contundencia que van moldeando a Chiron, transmutando su apariencia. La apariencia aquí puede ser entendida como una capa, traje o caparazón para lidiar con el mundo externo, un elemento de supervivencia y evolución. Esta idea es universal y se adapta a cada ser humano más allá de la época y de las condiciones en las que vive. Las experiencias en la vida y las situaciones en un entorno particular van forjando una faceta en la identidad de cada cual, un instrumento o mecanismo necesario para la supervivencia y la adaptabilidad.

Tan profundo y simbólico es Moonlight que puede traer a la memoria trabajos como los de Hermann Hesse (tales como Siddharta, Demian, El Lobo Estepario) y teorías jungianas de la evolución y la fragmentación de la personalidad. Es una obra inmejorable que tiene el realismo necesario para ser drama social, la psicología substanciosa para ser filosófica pero con los “pies en la tierra”, la consistencia y el ritmo para atrapar al espectador, la estética para ser hermosa, poética y sobre todo, rica en simbolismos. Moonlight es un prisma abierto a interpretaciones múltiples.

Xphilo Liranzo

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