La La Land, un fabuloso y galardonado film

En los primeros minutos de esta película da la impresión de que podríamos estar ante una obra muy pretenciosa, más interesada en desglosar atributos técnicos y estéticos que una narrativa con matices y contenido. Algunos cinéfilos podrán identificar que en la primera escena: un embotellamiento de tráfico en una avenida de Los Ángeles presentado por medio de prolongado tracking shot (cámara en constante desplazamiento), el realizador Damien Chazelle cita a Weekend (1967) de Jean Luc Godard, film inspirado en parte, en el relato La Autopista del Sur del escritor Julio Cortázar. Así, en ese tono, La La Land va haciendo muchas otras referencias cinematográficas, musicales y de la cultura popular, todas presentadas con un virtuosismo técnico impresionante.

Sin embargo, a medida que pasan las primeras decenas de minutos, el film comienza a desarrollar, en esencia, un drama romántico que toca muchas temáticas de carácter universal, tales como las vicisitudes para alcanzar los “verdaderos sueños”, la madurez y, sobre todo, el dilema entre la estabilidad en una pareja de cara al crecimiento y la carrera individual. He resaltado que en esencia estas son las temáticas del film, porque de la misma se derivan muchas otras. La película posee tantas ideas y reflexiones en torno al arte, la música, la industria del entretenimiento, tantas metáforas, simbolismos y abstracciones dignas de revisión.

La La Land es ciertamente una obra barroca, densa, pero que no se pierde en sus ambiciones logrando combinar tecnicismo y cine de referencias con una narrativa significativa. Este trabajo empuja los límites convencionales de una manera jovial y nos deja estremecido tanto por su gran calidad técnica, estética, como por su relato narrado, cuyo cierre es muy sugerente y acertado.

Xphilo Liranzo
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