Elecciones parlamentarias venezolanas: imparcialidad y transparencia bajo escrutinio

El domingo 6 de diciembre, cerca de 20 millones de venezolanos han sido convocados a votar para elegir una nueva Asamblea Nacional en medio de una grave crisis política, social y económica. A pesar de todos los obstáculos, los partidos políticos están haciendo campaña y movilizando a los ciudadanos con la esperanza de que se oiga su voz y se restablezca la separación de poderes.

Durante los últimos meses de 2015, los votantes venezolanos han estado enfrentando grandes desafíos y han sido el objeto de ataques por parte del gobierno que entorpecen la celebración de unas elecciones justas bajo el Estado de Derecho y con transparencia democrática.

Esta elección se celebrará en un contexto en el que el gobierno ha adoptado leyes inconstitucionales (usando poderes legislativos especiales) que restringen las libertades civiles, encarceló a disidentes, criminalizó la protesta popular y limitó a los candidatos de la oposición, directa e indirectamente, el acceso a los medios. Al mismo tiempo, el Consejo Nacional electoral (CNE) se las ha arreglado para excluir a muchos candidatos de la oposición inhabilitándolos con argumentos de dudosa legalidad y manipulando la composición de los distritos electorales.

El Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, afirmó en una carta que le envió a la presidenta del CNE: “Existen razones para creer que las condiciones en las que el pueblo va a ir a votar… no están en estos momentos garantizadas al nivel de transparencia y justicia electoral que usted desde el CNE debería garantizar.”

A continuación se presentan los principales factores que impiden la celebración de elecciones justas y transparentes el día 6 de diciembre:

Sobrerrepresentación del oficialismo. Aun cuando la Constitución venezolana contempla que el sistema electoral debería ser proporcional, según la nueva ley electoral adoptada en 2009, el país tiene un sistema mixto que da una sobrerrepresentación al oficialismo. Se produjeron además grandes cambios en los distritos electorales en 2010 que aumentan el número de votos en áreas a favor del gobierno e incrementa el número de representantes legislativos que se elegirán en estos distritos en el 2015. Estos cambios básicamente significan que, en áreas en las que históricamente la tendencia era votar por la oposición, habrá menos representantes legislativos electos; en cambio, las áreas en las que la tendencia histórica ha sido votar por el gobierno en el poder tendrán más representantes legislativos.

Desequilibrio entre el número de votantes y el número de representantes. Hay un desequilibrio entre el número de votantes y el número de representantes legislativos por los que se va a votar. Es un asunto de larga data, pero empeoró luego de que la Asamblea Constituyente de 1999 eliminara el Senado. De todos modos, esta disparidad significa que seis estados en los que reside el 52% de los votantes (Zulia, Miranda, Carabobo, Lara, Aragua y el Distrito Capital) solo elegirán a 67 diputados, mientras que los 18 estados restantes que conforman el 48% de los votantes escogerán a 100 de los 167 representantes legislativos.

La política del miedo. La última encuesta sobre la integridad electoral realizada por la Universidad Católica Andrés Bello indica que más de la mitad de los venezolanos cree que su voto no es secreto. Esto técnicamente no prueba nada, sin embargo, la situación terrible de un proceso electoral en el que al menos la mitad de la población depende directa o indirectamente del Estado para sobrevivir, sobre todo cuando los voceros del gobierno, incluyendo al Presidente, amenazan con castigar a los que no apoyen la Revolución Bolivariana. Se trata de una coacción muy grande para unas elecciones libres y justas.

Discursos de odio y violencia política. Los ataques armados contra los candidatos y líderes de la oposición durante la campaña, incluyendo el reciente asesinato de Luis Díaz, director regional del partido de oposición Acción Democrática, son una preocupante señal del paso del discurso de odio a acciones violentas perpetradas por grupos paramilitares cercanos al gobierno.

Autoridad electoral parcializada. El Consejo Nacional Electoral creó 1.000 nuevos centros de votaciones. Algunos de esos centros tienen nombres como “Chávez y Maduro”, “Comandante Eterno”, “Chávez Vive” y “La Lucha Sigue”, con una clara referencia a nombres y eslóganes relacionados con el partido en el gobierno.

Control de los medios. La posibilidad de que la coalición de la oposición pueda transmitir sus mensajes, incluyendo anuncios pagados, ha sido seriamente limitada ya sea a través de una censura abierta en los medios del gobierno o a través de una presión indirecta ejercida en algunos medios privados.

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