Christmas Grinch

Por: Sebastian Mena

No soy muy aficionado a la navidad. Dicho esto, tampoco soy una persona mezquina de ella, pero de acuerdo con los amantes extremos no existe un punto medio, ya sea que amen la navidad o sean unos aguafiestas. Cuando era joven me encantaba, hasta que llegué a cierta edad en la que fuí considerado “muy grande” para recibir regalos. Entonces la navidad pasó de ser divertida a una tontería. Solo un consejo a los padres, si no quieren terminar con niños cínicos traumatizados por la navidad (solo digo), no consientan a sus hijos en navidad y luego de pronto decidan “retirarles” los regalos, porque eso fue lo que a mi me sucedió.

En mis 20`s otra vez creció en mí el amor por la navidad porque vivía muy lejos de mi familia y los precios de los vuelos de avión hacían que fuera imposible viajar, así que comencé a pasar la navidad solo. Sé que todo el mundo está pensando navidad solo, que triste. En primer lugar, no pongan sus expectativas de culpabilidad en mí, y segundo, me encantó. Descubrí que la navidad es el verdadero día del año en el que sin culpa pueden hacer lo que se les pegue la gana. Todo está cerrado, todo el mundo está ocupado, y seamos francos, cualquier otro día del año probablemente haya mierda que debería estar haciendo, pero no en navidad. Navidad fue mi paraíso solitario y me encantó. Ese era el fantasma de mi pasada navidad, ahora mi presente navidad. Desde que conocí a mi prometido la navidad ha cambiado dramáticamente.

El decir que mi prometido AMA la navidad es una enorme subestimación. Cuando empezamos a salir, ambos cuestionamos seriamente nuestra compatibilidad. Era nuestro primer gran desacuerdo; ¿Podría él salir con alguien que no amaba las velas perfumadas de navidad y cafés con leche con sabor a festividad? ¿Y podría yo salir con alguien que sí? ¿Podríamos cualquiera de nosotros estar con alguien que se sentía tan distinto sobre las mismas fiestas? Supongo que de alguna manera mi falta de entusiasmo por la navidad atrajo al más grande entusiasta de ella. Antes de conocerlo siempre me preguntaba quién compraba todas esas cosas navideñas y ni hablar de lo que pensaba acerca de escuchar música alusiva a las fiestas decembrinas, asumía que era únicamente para centros comerciales y negocios pequeños, pero estaba equivocado. En octubre de alguna manera la canción de Mariah Carey, “All I want Christmas” y otras cancioncillas se infiltran en mis listas de reproducción.

Con mi prometido, es el primer día de otoño, y comienzo a escuchar “OH DIOS MÍO YA CASI ES NAVIDAD” con una locura en sus ojos y eso me hace cuestionar tanto su estabilidad emocional como su madurez. Desde que estamos juntos mis diciembres ya no son el paraíso solitario de mis 20 ́s., en lugar de eso voluntariamente entrego mi agenda para ser llenada con actividades de navidad. La cita que suele ser un evento democrático, se convierte en un régimen autoritario. Primero, obtener un árbol, segundo, el mercado de navidad, tercero, vestir nuestra casa como si una ardilla de navidad saltara en ella y hubiera mierda en todas partes.

Mi casa parece una ventana de una tienda de almacén; algo más de alegría navideña y allí habría pequeños animales de caricatura cantando, bailando y envolviendo regalos para los niños en ella. Miren, me gusta la navidad, pero junto a alguien que la AMA tanto, no puedes dejar de parecer un idiota. Por lo tanto, este es mi intento de difundir la alegría de las fiestas navideñas. Un blog dedicado enteramente a las más caras e histéricas vacaciones del año: Navidad. Oh, Supongo que quieren saber ¿Qué pasa con el fantasma de navidad del futuro? Bueno, mi suposición sería: la vida me lanza otra bola curva, me hace un padre emocionado que consiente a sus hijos cada navidad, y luego un año los considera demasiado grandes para regalos, creando a los cínicos malhumorados de la navidad, también conocido como Karma. ¡FELIZ NAVIDAD MI GENTE LATINA!

CHRISTMAS GRINCH

I’m not a big Christmas guy. That said, I am also not a Christmas Scrooge, but according to extreme Christmas lovers everywhere, there is no middle ground. Either you love Christmas or you’re a Grinch. When I was young, I used to love Christmas up until the year I was deemed old enough to not get gifts; Christmas went from crunk to bunk. Just a warning to parents out there, don’t spoil your kids at Christmas and then decide to go “cold turkey” on them, because you’ll end up with traumatized Christmas cynics for children (just saying). In my twenties, I grew to love Christmas again. I lived far away from all of my family, and I started spending Christmas alone.

I know what everyone is thinking, Christmas alone, that is so sad. First, don’t put your Christmas guilt expectations on me—and second—I loved it. I discovered that Christmas is the one real day out of the year where and you can guiltlessly do whatever the hell you want. Everything is closed, everyone is busy, and let’s face it, any other day of the year there is probably shit you should be getting done, but not on Christmas. Christmas was a loner’s paradise. That was the ghost of my Christmas past, now my Christmas present. Christmas since I met my fiancée, has changed dramatically.To say that my fiancée LOVES Christmas is a HUGE understatement.

When we first started dating, we both seriously questioned our compatibility. It was our first big deal breaker; could he date someone who didn’t love Christmas scented candles and holiday flavoured lattes? And I could date someone that did? Could either of us be with someone who felt so differently about the same holiday? I guess somehow my lack of christmas enthusiasm attracted the biggest christmas enthusiast ever. Until I met my fiancé, I always wondered who bought, let alone listened to, christmas music. I assumed it was solely for shopping malls and retail stores, but I was wrong. By October, somehow, Mariah Carey’s “All I want for Christmas” and other jingly sounding songs, infiltrate my playlists. With my finance, it’s the first brisk day of fall, and I start hearing “OMG IT’S ALMOST XMAS”with a crazy look in his eyes, that makes me question both, his emotional stability and maturity. Since we have been together my December’s are no longer the loner’s paradise of my single twenties. Instead, I voluntarily hand over my day timer to be filled with Christmas activities.

Date night, which is usually a democratic event, turns into an authoritarian regime. First, get a tree. Second, Christmas Market. Third, dress our house up like a Christmas squirrel got loose in it and shit everywhere. My house looks like a department store window; anymore Christmas joy and there would be small cartoon animals singing, dancing and wrapping gifts for children in it. Look, I like Christmas, but next to someone who LOVES it so much, you can’t help but look like a Christmas asshole. So this is my attempt at spreading holiday cheer. A blog dedicated entirely to the most expensive and hysteric holiday of the year: Christmas.

Oh I guess you want to know what happens with the ghost of Christmas future? Well my guess would be: life throws me another curve ball, makes me a wildly gushy father who foolishly spoils his kids every Christmas, and then one year deems them too old for gifts,
creating crusty Christmas cynics, thus coming full circle, otherwise known as Christmas Karma.

FELIZ NAVIDAD MI GENTE LATINO!!!

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