Bailarina mexicana revoluciona el arte en las calles de Toronto

Fue mucho lo que Mariana Medellín tuvo que recorrer antes de encontrar su verdadera esencia como bailarina, pero hoy en día conoce muy bien el mensaje que quiere transmitir con su arte y cómo quiere trascender.

La oriunda de Torreón, México llegó a Toronto en el año 2000 cuando tenía 16 años con la intención de formarse académicamente como bailarina de ballet clásico, lo cual fue su prioridad durante muchos años.

Al poco tiempo descubrió que la posibilidad de expresarse, motivo principal que la había llevado a interesarse en el ballet, no era una prioridad para la danza clásica. A partir de allí se sintió cada vez más ajena a este tipo de danza y decidió hacer algo para reencontrarse como artista.

Luego de graduarse en la Quinte Ballet School, tomó la decisión de mudarse de Belleville a Toronto donde The School of Toronto Dance Theatre le permitió encontrar su voz como bailarina.

Estudió danza moderna durante tres años y durante este tiempo empezó a rebelarse y a buscar sus propias formas de expresión.

Hoy en día busca cuestionar la labor de las instuticiones tradicionales del arte a través de sus presentaciones callejeras, las cuales involucran temas globales, desde los conflictos bélicos en Medio Oriente hasta los problemas sociales en su natal Torreón, donde realizó una presentación inspirada en La Llorona para hacer un llamado por la situación de violencia que se vive en esa ciudad.

“No busco que piensen que tengo la verdad, si no que se cuestionen”, dice Mariana con respecto al impacto de sus manifestaciones artísticas.

“Cada vez que hago mis presentaciones, la gente llora, veo que les llega al alma… Para mí eso es lo más poderoso y por eso lo sigo haciendo. Esa es la forma de democratizar el arte”.

Después de hacer una exitosa gira por europa con NDN way, formó parte del NIIMI’IWE: Indigenous Dance Double Bill del Native Earth Performing Arts que tuvo presentaciones del 30 de marzo al 01 de abril en Aki Studio.

Ahora está en la búsqueda de su linaje indígena para lograr un impacto aún mayor dentro de su comunidad y para respaldar su declaración de que ella no se siente como inmigrante ni fuera de lugar en este país porque la cultura canadiense también está compuesta por una mezcla de inmigrantes e indígenas.

 

Inglés

Mariana Medellín traveled many miles before finding her essence as a dancer. Today, she uses her dancing to convey an artistic message.

The Torreon, Mexico native arrived in Toronto in 2000 when she was only 16 years of age, with the full intention of training formally as a classical ballet dancer—it had been her priority for many years.

She soon discovered that self expression—the main motivation behind her interest in ballet, was not a priority in the art of classical dance. She began to feel alienated from this type of dance and decided to do something else to find herself as an artist.

After graduating from the Quinte Ballet School, she made the decision to move from Belleville to Toronto to attend The School of Toronto Dance Theater. It was there that she found her true calling as a dancer.

She studied modern dance for three years and during this time, she began to rebel and look for her own ways to express herself.

Now, Medellín seeks to question the work of traditional art institutes through her street presentations, which involve global issues including warlike conflicts in the Middle East and social problems in her native Torreon, where she made a presentation inspired by “La Llorona” to highlight the violence in that city.

“I do not want people to think that I have the truth, rather, I would like people to question themselves,” Medellin said. “Everytime I perform, people cry, I see that it reaches their soul. For me, that is powerful and that’s why I keep performing. That’s the way to democratize art. “

After completing a successful tour of Europe with NDN way, she was part of the NIIMI’IWE: Native Earth Performing Arts Indigenous Dance Double Bill. It was held from march 30th to april 1st at Aki Studio.

She wants to make an even greater impact within her community. She says that she doesn’t feel like an immigrant, or out of place in this country because Canadian culture is also composed of a mixture of Immigrants and indigenous people.

“Ancestrally we are one, those borders are new,” she said. “We are cousins, the mestizo natives from here (Canada) and those from there (Mexico) see us as cousins.”

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