10 cosas que indican que creciste en un hogar latino en Canadá

Eres canadiense, pero si tu apellido es García, Rodríguez, González o algo por el estilo, todo indica que lo latino corre por tus venas y es muy probable que te sientas familiarizado con algunas de las situaciones que te mostraremos a continuación:

  • “O te calmas o te calmo”: si de niño te encontrabas en medio de una rabieta incontrolable, esta era la frase que alguno de tus padres usó para hacerte entrar en razón. Sabías muy bien que era mejor tranquilizarte por tus propios medios a que ellos hicieran algo.
  • Las novelas eran sagradas: que ni se te ocurriera tocar el control remoto durante el horario de las novelas, lo peor es que cuando pensabas que ya había terminado y que podrías cambiar de canal, seguía la de las 6:00 pm y luego la de las 7:00 pm.
  • La chancla era tu mayor temor: la terapia que tus padres aplicaban para corregir tu mal comportamiento consistía menos en un sermón y más en chanclas voladoras.
  • La bendición nunca podía faltar: no importa a donde fueras, no te podías ir de tu casa sin antes pedirle la bendición a tu mamá y que ella además convocara a todos los santos a protegerte ¡Y eso que solo ibas a comprar pan a la esquina!
  • El “Vaporub” sanador: fuera lo dolencia que fuera, la mejor solución siempre era aplicar un poco de “Vaporub”.
  • “Aquí no es hotel”: si salías viernes, sábado y domingo tu mamá usaba esta frase para decirte en otras palabras que “te quedaras en la casa porque ya era suficiente”.
  • Te amenazó con entregarte a un policía cuando eras niño: si estabas armando algún berrinche en el centro comercial, tu mamá no dudaba en amenazarte con llamar al policía más cercano para que te llevara con él.
  • El horno servía de depósito: muchos pensarían que un horno es para cocinar pasteles, pero en tu casa servía para guardar sartenes, bolsas y otros.
  • Los fines de semana tu alarma era la aspiradora: más de una vez te despertó el estruendoso ruido de la aspiradora y tu preguntándote, ¿es que no pueden limpiar más tarde?”.
  • Tenías que hablar con tus tías por teléfono: tu tía llamaba a tu mamá y aunque tu no tenías nada que ver en la conversación, contra tu voluntad tenías que atender la llamada para saludar.

You are Canadian, but if your last name is García, Rodríguez, González or something like that, everything indicates that Latino blood runs through your veins and it is very likely that the following situations will sound very familiar to you.

  1. “Either you calm down or I will calm you down.”

If as a child you were in the middle of an uncontrollable tantrum, this was the phrase that one of your parents used to make you see reason. You knew very well that it was better to be quiet rather than let them do something.

  1. Soap opera time was sacred.

Don’t even think about touching the remote when soap operas are on. The worst thing is that when you thought it was over and you could change the channel, another one would come on right after it.

  1. Your mother’s flip flop was your biggest fear.

The therapy your parents applied to correct your misbehaviour was less of a sermon and more with a flip flop.

  1. You always needed your parents blessing.

No matter where you went, you could not leave your house without asking your mom’s blessing and she would also call on all the saints to protect you. And even if you were only going around the corner to buy bread!

  1. The “Vaporub” healer.

Whatever the ailment was, the best solution was always to apply a little Vaporub.

  1. “This is not a hotel.”

If you went out on Friday, Saturday and Sunday your mom used this phrase to tell you in other words that “you stay in the house because you have been going out too much.”

  1. She threatened to hand you over to a policeman when you were a child.

If you were throwing a tantrum at the mall, your mother did not hesitate to threaten to call the nearest police officer to take you with him.

  1. The oven served as storage.

Many would think that an oven is for cooking cakes or pastries, but in your house it was used to store pans, plastic bags and more.

  1. On the weekends your alarm was the vacuum cleaner.

More than once you were awakened by the thunderous noise of the vacuum cleaner and you asking, “can’t you clean up later? ”

  1. You had to talk to your aunts on the phone.

When your aunt called your mother and their conversation had nothing to do with you, you always had to get on the phone and talk to her against your will.

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