Esperanza y Tragedia: La historia de un mexicano que luchó con el ejército canadiense durante laPrimera Guerra Mundial

Por: Rodrigo Königs

Español

Enterrado en el Mount Hope Cemetery en Toronto y muy lejos de su natal Jalisco, yacen los restos de Rafael Rodríguez, el único mexicano que fue miembro del ejército canadiense durante la Primera Guerra Mundial. No se sabe mucho de su vida, pero su documento de reclutamiento nos da pistas de su vida. Rodríguez declara tener 3 años de experiencia como soldado de infantería en el ejército mexicano, lo que implica su participación en la Revolución Mexicana. Aunque también existe la posibilidad de que haya intentado “venderse” como candidato, ya que en ese entonces fue común para migrantes recién llegados a Canadá que se unieran al ejército con la esperanza de ganar un buen sueldo y tener una vida prospera en este país. Rodríguez también menciona que nació en 1894, por lo que tenía 21 años al momento de enrolarse en el ejército en Windsor, Ontario. Esto es interesante, ya que es muy probable que cruzo los Estados Unidos desde México con la intención de llegar a Canadá. Otra indicación de que Rodríguez tenía poco tiempo en Canadá son las tachaduras y correcciones en su ficha de reclutamiento que hacen evidente sus problemas de comunicación con los militares canadienses.

Ya en las fuerzas armadas y con el rango de soldado raso, Rodríguez fue parte del batallón número 42 de infantería y peleó en Europa por aproximadamente por año y medio.  Esto quiere decir que participó en momentos importantes de la historia militar canadiense como las batalla de Vimy Ridge (abril 1917) y la terrible batalla de Passchendaele (julio 1917) antes de ser herido de gravedad en la pierna. Los detalles de su herida se desconocen, pero la naturaleza de esta fue lo suficientemente seria como para que fuera enviado de regreso a Toronto en vez de recibir tratamiento en Europa y es muy probable que Rodríguez haya quedado físicamente incapacitado de forma permanente.

Una vez dado de alta en Toronto fue donde irónicamente empezó la tragedia para Rodríguez, quien se encontró en una situación muy precaria. Incapacitado de forma permanente y sin poder hablar inglés con propiedad (lo que entre otras cosas le impidió aplicar para recibir su pensión como veterano), Rodríguez termino viviendo en las calles de esta ciudad.  Uno como migrante puede imaginarse lo difícil de esta situación. En su desesperación, Rodríguez empezó a robar comida para sobrevivir por lo que fue arrestado y enviado a la una prisión-granja para criminales de bajo riesgo. Ahí contrajo neumonía y tuvo que ser trasladado a un hospital y fue en ese momento que el gobierno canadiense descubrió su status de veterano. Ya era demasiado tarde para Rodríguez y falleció el 20 de enero de 1919.

En este Remembrance Day recordemos el sacrifico de aquellos que, como Rafael Rodríguez, sufrieron los efectos de la guerra por el resto de sus vidas.

 

English

Buried in Mount Hope Cemetery in Toronto and far from his native Jalisco, lie the remains of Rafael Rodríguez, the only Mexican who was a member of the Canadian army during World War I. Not much is known about his life, but his document of recruitment gives us hints of his life. Rodríguez had 3 years of experience as soldier of infantry in the Mexican army, which implies his participation in the Mexican Revolution. Although there is also the possibility of trying to “sell himself” as a candidate, since at the time it was common for newcomers to Canada to join the army in hopes of earning a good salary and having a prosperous life in this country. Rodriguez was born in 1894, so he was 21 at the time of joining the army in Windsor, Ontario. This is interesting, since it is very likely that he crossed the United States from Mexico with the intention of reaching Canada. Another indication that Rodriguez had little time in Canada is the erasures and corrections in his record of recruitment that make evident his problems of communication with the Canadian military.

Already in the armed forces and with the rank of soldier, Rodriguez was part of the 42nd infantry battalion and fought in Europe for about a year and a half. This means that he participated in important moments in Canadian military history, such as the Battle of Vimy Ridge (April 1917) and the terrible battle of Passchendaele (July 1917) before being seriously wounded in the leg. The details of his injury are unknown, but the nature of this was serious enough for him to be sent back to Toronto instead of receiving treatment in Europe and it is very likely that Rodriguez had been permanently physically incapacitated.

Once he was discharged in Toronto, it was where the tragedy began ironically for Rodriguez, who found himself in a very precarious situation. Permanently disabled and unable to speak English properly (which among other things prevented him from applying for his pension as a veteran), Rodriguez ended up living on the streets of this city. Fellow migrants can imagine how difficult this situation would be. In desperation, Rodriguez began stealing food to survive so he was arrested and sent to a prison-farm for low-risk criminals. There he contracted pneumonia and had to be transferred to a hospital and it was at that moment that the Canadian government discovered his status as a veteran. It was too late for Rodriguez and he died on January 20, 1919.

 

On this Remembrance Day let us remember the sacrifice of those who, like Rafael Rodriguez, have suffered the effects of war for the rest of their lives.

 

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