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Carola Sánchez canta al Son de Los Andes
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Carola Sánchez canta al Son de Los Andes

Por: Mauricio Merino

Español

Han pasado un poco más de diez años desde que Carola Sánchez, una cantante y músico chilena llegó a Canadá junto a su esposo, el también artista Jaime Smalbach, una combinación perfecta; Atraídos por las diferencias entre una nacida junto a la fría Cordillera de los Andes y un originario de altas temperaturas e intensidad atmosférica colombiana, ambos apasionados músicos y cantantes.

Al entrevistar a Carola puedo notar solo a través del tono de su voz una dulzura inmensa que te invita e incrementa tus ganas de oírla, su paz y tranquilidad al hablar transmite una energía muy agradable. Sus conocimientos fueron forjados en la “Escuela Moderna de Música”, en Santiago de Chile. Porque como bien nos cuenta el don de la melodía, armonía y ritmo es algo que se debe trabajar a diario y mantener a través del tiempo; algo que notamos inmediatamente al entrar a su “Casa Estudio” y no por el tamaño de esta, sino más bien porque su vivienda es también su lugar de trabajo en donde tienen montado un espectacular centro de operaciones para todo lo relacionado a la música, por ahí pasan continuamente vocalistas, intérpretes, músicos y cantantes que quieren dejar plasmado sus voces o ritmos en un modo más profesional o con proyecciones futuras.

La voz y música de Carola pasa a través de varios ritmos, su cálida voz la hace perfecta para una tonada o canción de folclor latinoamericano, pero mientras hablamos su esposo nos deleita y sorprende con una de sus últimas creaciones. Un ritmo más bien electro, entre sintetizadores, cajas de ritmo y potentes sonidos electrónicos la dulce voz de Carola aparece de fondo a veces imperceptible, pero sabes que está ahí, no quieres dejar de escucharla, perfecta para una generación más nueva o altamente demandante de ritmos nuevos que te inviten a bailar o disfrutar de una noche con temática alternativa.

Su pasión por la música es tan amplia y tan difícil a la vez de encasillar que me atrevería a decir que Carola podría ser fácilmente una descendiente perfecta de la gran Violeta Parra, todo un referente para la música popular chilena para el mundo, pero combinado con una dulzura y sexualidad de una Luz Casal. Al preguntar cómo ha sido el camino de su pasión en Canadá, nos revela lo difícil y a veces restrictivo que puede ser para hispanos dedicarse a este tipo de carrera, motivo por el cual junto a todos sus talentos nos revela que su nueva faceta artística es la “Orfebrería” trabajo realizado sobre metales preciosos, una amplia gama de aros, anillos, collares y brazaletes adornan su mesa de trabajo.

Mientras hablamos responde una llamada telefónica en donde “Sikuris”, grupo musical en el cual participa (Folclor Latinoamericano) en la ciudad de Toronto, pregunta como está su agenda actual para una presentación en un par de días.

Al terminar esta agradable entrevista me queda muy claro por qué este tipo de artistas difícilmente los veremos en un programa de TV “busca-talentos”, o preocupados de salir en la radio del país que residen. Porque lo que a ellos les importa es dejar una huella en el medio musical con un mínimo de calidad y contenido, el día que podamos o seamos capaces de poner la emisora y ésta deje de programar las mismas treinta canciones a diario, será cuando intérpretes, compositores, cantantes o instrumentistas comenzarán a darle más importancia a este tipo de medios. Por ahora quienes admiramos este tipo de arte tendremos que seguirlos al modo tradicional, yendo a sus presentaciones, diseminar sus talentos de boca en boca o recomendaciones.

 

English

It has been a little over ten years since Carola Sánchez, a Chilean singer and musician came to Canada with her husband, artist Jaime Smalbach. Together they are a perfect combination, attracted to each other by their differences. Sánchez was born in the cold climates of Cordillera de los Andes and is a native of high temperatures and Colombian atmospheric intensity.  Both are passionate musicians and singers. When interviewing Sánchez, through the tone of her voice I noticed an immense sweetness that makes you want to listen to her. Her peace and tranquility transmits a very pleasant energy. Her knowledge was forged in the “Modern School of Music” in Santiago de Chile. The gift of melody, harmony and rhythm is something that must be worked on daily and maintained over time, and is something that we noticed immediately upon entering the couple’s home studio. Their home is a  spectacular centre of operations for everything related to music, and is often filled with other vocalists, performers, musicians and singers who want to create their own music.

Sánchez’ voice and music is warm  and makes her perfect for Latin American folk tunes. Her husband delighted and surprised us with one of his latest creations, an electronic rhythm with synthesizers and powerful electronic sounds of Sánchez’ sweet voice. Her voice appears at times imperceptible, but you know it’s there, you do not want to stop listening to it. It is perfect for a newer or highly demanding generation of  listeners that want to dance or enjoy an alternative-themed night.

Her passion for music is so broad and so difficult to pigeonhole that I would dare to say Sánchez could easily be a perfect descendant of the great Chilean musician Violeta Parra combined with the sweetness and sexuality of Luz Casal. When asked how making music in Canada has been, she reveals how difficult and sometimes restrictive it can be for Hispanics to dedicate themselves to this type of career, which is why, along with all her talents, she reveals to us that her new artistic venture  is Goldwork, which is work done on precious metals, a wide range of rings, necklaces and bracelets.

As we speak, Sánchez answers a phone call from her music group Sikuris (Latin American Folklore), asking her if she is free to perform in a couple of days. At the end of this pleasant interview I understand very clearly why these artists are hardly ever seen on TV show talent searches, or worried about being played on the radio—because what matters to them is to leave their mark in the music industry.  The day we can tune a station which stops programming the same thirty songs daily, this will be when interpreters, composers, singers or instrumentalists will begin to give more importance to this type of media. For now those who admire this type of art will have to follow them in the traditional way, going to their concerts, and spreading the news via word of mouth.

 

 

 

 

 

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